lunes, 9 de junio de 2008
RESPONSABILIDADES
Uno trabaja con otros, en una empresa, en un colegio.
Para otros, uno es "empleado", "usado", que no casualmente es su sinónimo.
Otros trabajan para uno, uno es "empleador", "usador".
El producto del trabajo es para otros.
Lo que compramos está hecho por otros.
Es muy raro que el trabajo sea solamente lo que hago yo para mí. El otro está siempre presente en el trabajo y cuando el otro está entramos en el horizonte de la ética:
¿CÓMO ME COMPORTO? ¿QUÉ RESPONSABILIDADES TENGO?
Me gustaría hablar entonces sobre nuestro comportamiento y responsabilidades ante algunas situaciones.
Conocemos algunas de las condiciones en las que trabaja mucha gente:
- EN NEGRO
- EXCESIVAS HORAS
- SUELDOS MUY BAJOS
- MAL TRATO
- TRABAJO PELIGROSO
Todas estas condiciones tienen como contracara que otra persona obtenga un beneficio: más dinero.
No es un problema "del gobierno" y "los empresarios", es decir, algo lejano a nosotros, que solo podemos mirar desde lejos y lamentarnos "¡qué barbaridad!".
Aunque nos pueda parecer lejano y fuera de nuestro ámbito, todos nosotros directa o indirectamente contribuimos a apoyar y mantener estas condiciones de trabajo de millones de personas. Veamos de qué maneras.
1) COMO EMPLEADORES: intentando obtener los máximos beneficios a cualquier costo, no sólo en una empresa, sino por ejemplo cuando contratamos a alguien para que limpie y cocine en nuestra casa.
¿Estamos dispuestos a pagar un salario más alto aunque eso signifique resignar el poder comprar el último modelo de celular? ¿Nos vamos a aprovechar de la situación de una persona que no tiene otro remedio que aceptar el trabajo de limpiar el baño de una casa ajena, para pagarle lo menos posible?
2) COMO CONSUMIDORES: Dedicamos gran cantidad de tiempo y de trabajo en averiguar qué ropa está de moda, cuál es el mejor destino para ir de vacaciones y con qué vino combina mejor tal comida.
¿Por qué no averiguar bajo qué condiciones se fabrica la ropa que compramos, cómo afecta el turismo a las economías originarias de los lugares donde vacacionamos, cómo viven los que cosechan las uvas con las que se hac el vino que tomamos?
De las cosas que compramos ¿Por qué no exigimos que estén fabricadas por trabajadores bien pagos, en condiciones adecuadas?
¿Por qué estamos dispuestos a pagar más por el mismo producto de una marca que por el producto de otra basándonos solamente en el prestigio del mismo y no en cómo una u otra empresa trata a sus trabajadores?
¿Por qué no compramos tapados de piel si involucra la muerte de un animal, pero sí compramos ropa donde está en juego la vida de las personas?
Algunas de las conocidas marcas de ropa que están denunciadas en la justicia por contratar talleres con trabajadores en situación de semi-esclavitud son:
Mimo, Gabucci, Kill, Tucci, Chocolate, Martina Di Trento, Yagmour, Ona Saez, Cueros Crayon-Cueros Chiarini, Claudia Larreta, Portsaid, Awada-Akiabara, Normandie-Nmd, Muaa, Puma, Topper, Adidas, Duffour.
3) COMO CIUDADANOS: cuando no ejercemos presión política ninguna para que no se repriman las protestas legítimas de los trabajadores. Cuando no nos interesa informarnos sobre lo que está pasando, ni elevar nuestra voz para que no suceda.
Un ejemplo de nuestra desinformación es la situación de los ajeros de Mendoza, que relató hace poco Osvaldo Bayer en los siguientes términos.
"Son los más ignorados de estas tierras, e informé cómo se rebelaron porque la gigantesca empresa rural Campo Grande, de Adrián Sánchez, no depositó los descuentos jubilatorios durante doce años. Esas mujeres y hombres de manos como raigambres y ajadas hasta el extremo decidieron la protesta, formaron una columna frente a la enorme propiedad rural. Allí fueron desalojados por orden de la fiscal de turno Liliana Giner, en algo habitual en la historia mundial de los desposeídos: no se detuvo a los patrones estafadores del bolsillo humilde sino que se apaleó a los eternamente estafados. Los palos uniformados de la Justicia argentina fueron dados con todo gusto. Hubo rostros ensangrentados de obreras embarazadas y cabezas y espaldas apaleadas como bolsas. Esto fue en noviembre pasado. Ahora se informó que acaba de morir uno de los que levantaron la voz de protesta. El delegado Juan Carlos Erazo, en el hospital donde estaba internado por los golpes recibidos hace más de cuatro meses, perdió la batalla para siempre. Juan Carlos Erazo. Por algo será. Por protestar; el arma eterna de los proletarios. Sí, era pobre, y eso hay que tenerlo en cuenta cuando se sale a la calle. Pobre que protesta, pobre que la paga caro. La empresa no reincorporó a los delegados despedidos. No cumple la orden de blanquear la empresa con toda la peonada en negro."
¿Qué responsabilidad nos cabe en esto? Como mínimo informarnos. Si estas cosas pasan y se permiten y siguen pasando, es porque nadie dice nada. A los trabajadores pobres se les pega porque a nadie le importa. Y eso es lo que duele.
jueves, 22 de mayo de 2008
REALIZAR Y REALIZARNOS

En la vida adulta, el trabajo ocupa la mayor parte del tiempo del día y en muchos casos tenemos un trabajo o una actividad al que dedicamos casi toda nuestra vida.
Pero no solamente ocupa mucho tiempo el trabajo que hacemos, sino que termina formando parte de nuestra identidad. "Soy maestro, soy médico, soy jardinero, soy policía, soy empresario, soy artesano".
De qué voy a trabajar, qué es lo que voy a hacer, va a implicar qué es lo que voy a ser.
Esto pasa porque lo que hacemos, nuestra obra, es en parte nosotros y nosotros somos en parte nuestra obra. Como le pasa al pintor, el cuadro es en parte él y él es en parte el cuadro, lo mismo pasa con todos los trabajos aunque no haya un producto tan claro como un cuadro.
Por eso es muchas veces muy difícil saber a qué nos vamos a dedicar, qué vamos a estudiar después del colegio, porque es una elección que muchas veces tiene que ver con lo que vamos a hacer y con lo que vamos a ser.
Independientemente de la elección que cada uno tome, hay algunos puntos importantes para tener en cuenta a la hora de realizar y realizarnos trabajando.
1- Siempre se puede cambiar de trabajo en cualquier momento de la vida si uno siente que no está satisfecho con lo que está haciendo.
El médico puede volverse escritor, el maestro empresario, el policía puede hacer decoración de tortas y el almacenero poner un bar en una playa. Seguramente hay alguna actividad que no conocemos o que no nos animamos a realizar, que nos va a hacer más felices, donde nos vamos a encontrar más a nosotros.
2- Está bueno crear espacios propios si uno cree que no se siente cómodo en ninguno de los disponibles.
El trabajo es siempre modificación de lo que existe, está en su naturaleza misma el inventar, el abrir nuevos espacios y realizar actividades distintas. Si sentimos que no encontramos el espacio donde hacer lo que queremos, ¿por qué no crearlo? ¡Llevará mucho trabajo!
3- Es muy importante preguntarse periódicamente si uno cree en lo que hace.
Detener, aunque sea un momento, la rutina casi mecánica de la mayoría de los trabajos y preguntarse si estamos dispuestos a afirmar y defender lo que estamos haciendo y sus consecuencias. El político, debería hacerlo, el fabricante de armas debería hacerlo, el vendedor debería hacerlo, el juez debería hacerlo, el profesor debería hacerlo.
¿Es esto lo que yo quiero ser? ¿A quién afecta lo que hago?
¿Soy capaz de defender el producto de mi obra?
jueves, 24 de abril de 2008
EN EL CAMPO, LAS ESPIGAS

Algunos datos que difundió Clarín, interesantes para analizar:
Hay solamente 325.000 trabajadores registrados de 1.300.000 que trabajan en el campo.
Esto quiere decir que un millón de personas no tienen obra social cuando se enferman, aportes jubilatorios para cuando lleguen a viejos, asignaciones familiares para sus hijos y familias, ni están bajo la protección del Estado o los sindicatos.
El sueldo promedio de los empleados de todo tipo en blanco fue de $1.900 el año pasado, pero en el campo el sueldo promedio fue de $1.100 y más de la mitad de los trabajadores ganaron menos de $900.
El trabajo de niños y mujeres para tareas pesadas es también muy común en las actividades agrícolas, sobre todo en el norte argentino, donde hay grandes plantaciones yerbateras, algodoneras y tabacaleras.
La semana pasada hubo un allanamiento en algunas quintas productoras de huevos de gallina, a pocos kilómetros de Buenos Aires. Allí, inmigrantes bolivianos eran obligados a trabajar jornadas de 14 horas junto con sus hijos para poder cumplir con la producción, bajo condiciones de salubridad intolerables. Por las noches todo el lugar era electrificado para que no pudieran escapar.
Sería bueno preguntarnos quién se preocupa por esta gente.
¿Los empresarios del campo? Ellos son los que mantienen a sus empleados en estas condiciones.
¿Los gobernantes? No parecen dispuestos a regular una actividad que puede llevarlos a pagar un costo político muy caro.
¿Los otros argentinos?
No se escucha el eco de las cacerolas cuando los pobres bajan la cabeza y siguen trabajando.
domingo, 6 de abril de 2008
LO QUE LLEVAMOS PUESTO

jueves, 6 de marzo de 2008
EL PLACER Y EL DEBER
Aunque la mayoría de las personas que trabajan lleguen a sus casas exhaustos, estresados, con pocas energías para compartir con sus familias y amigos. Aunque la mayoría de las personas tengan trabajos que no los satisfacen, jefes que los maltratan, salarios bajos. Aguantar estas condiciones parece estar mejor visto que intentar evitarlas.
Pero no todas las sociedades tienen cánones de producción y acumulación intensivos como la nuestra. En muchas de las sociedades que podemos llamar clásicas o tradicionales, el ideal de vida no estaba signado por el trabajo, más bien todo lo contrario. En la antigüedad griega el trabajo estaba destinado a los esclavos y en la sociedad feudal del medioevo tampoco era bien visto por los nobles. Sin embargo no es esto una apología de la sociedad esclavista o feudal.
Lo que me interesa que pensemos es que el trabajo se ha vuelto algo tan asociado al deber, que hay muy poco lugar para entenderlo como una fuente de placer. Es muy común que el trabajo sea lo que hacemos "para comer" y luego si podemos realicemos actividades por puro placer, completamente separadas del trabajo.
Hay una canción muy conocida de Los auténticos decadentes que expone el problema sin medias tintas. Me parece muy importante entender esta letra en contra del título mismo, porque no se habla allí en contra de cualquier tipo de trabajo, sino del cambio de un trabajo alienante por otro gratificante.
Tuve un problema de difícil solución, en una época difícil de mi vida.
Estaba entre la espada y la pared, y aguantando la opinión de mi familia.
Yo no quería una vida normal, no me gustaban los horarios de oficina.
Mi espíritu rebelde se reía del dinero, del lujo y el comfort.
Y tuve una revelación, ya sé que quiero en esta vida.
Voy a seguir mi vocación será la música mi techo y mi comida.
Porque yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar.
Quiero tocar la guitarra todo el día, y que la gente se enamore de mi voz.
Porque yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar.
Y en la cabeza tenia la voz de mi viejo, que me sonaba como un rulo de tambor.
Vos mejor que te afeites, mejor que madures, mejor que labures.
Ya me cansé de que me tomes la cerveza, te voy a dar con la guitarra en la cabeza.
Vos mejor que te afeites, mejor que madures, mejor que labures.
Ya me cansé de ser tu fuente de dinero, voy a ponerte esa guitarra de sombrero.