sábado, 16 de agosto de 2008

Trabajo infantil


La infancia es un tiempo para jugar, aprender, crecer, un tiempo en que todos los niños y niñas deberían tener la oportunidad de desarrollar sus potenciales y soñar con brillantes planes para el futuro. Sin embargo, para 250 millones de niños y adolescentes en todo el mundo, la infancia es un sueño perdido. Ellos trabajan desde las primeras horas de la mañana hasta después del ocaso. Estos niños y niñas no saben de otro juego que no sea la sobre vivencia. Su escuela es la calle; su maestro, la injusticia.


Las condiciones de pobrezaEl ingreso precoz al trabajo infantil se encuentra vinculado a las condiciones de pobreza de las familias. Las familias pobres estructurales y las familias empobrecidas ante la situación de ajuste económico, son colocadas en condición de vulnerabilidad social. Esta situación presenta exclusión social, donde disminuyen las posibilidades reales de alcanzar niveles de vida dignos. De esta forma los niños y niñas realizan en la calle diferentes actividades como forma o estrategias de supervivencia, que desarrollan como una manera de generación de ingresos. Las actividades que realizan los niños para obtener ingresos solos o integrados a su núcleo familiar, son asimilables a la idea de trabajo.


" Son muchos los casos de los chicos que trabajan, pero sondiferentes los casos, hay unos que son las madres separadas, o que los esposos las golpean a las mujeres y a los niños, entoncessi no traen plata los hacen dormir afuera, pero mire hasta donde llega la desesperación, a algunos chicos los mandan a sacar platade la iglesia, donde está la Virgen afuera en la plaza, en la fuente,donde la gente tira monedas." ( Rubén 15 años, comenzó a trabajara los 8 años).
Ganancia y destino del dinero


El dinero que obtienen por su labor varía según las actividades que realizan. Rara vez perciben un ingreso que se aproxime al salario mínimo, sus remuneraciones son tanto en dinero como en especie. En el caso de las ventas callejeras y prestaciones de servicio, la ganancia depende de las posibilidades de venta de los productos.


"Algunas veces nos pagan $2, cuando limpiamos la cuneta nos dan $1, cuando limpiamos las veredas también nos dan $1, y cuando subimos a los árboles para bajar las hojas y y después las recogemos nos dan $2." ( Yésica 12 años)


" Vendo, si no si no quieren, porque a veces no tienen me dan comida para llevar, o me dan ropa" ( Cintia 7 años)


Aquellos que se dedican a la venta de frutas y verduras lo hacen en puestos callejeros o municipales con la compañía de adultos familiares. La ganancia recibida por los adultos, son trabajadores familiares impagos, suelen recibir algunas monedas para gastos, dinero que los chicos consideran su ganancia.En el caso del trabajo en supermercados e hipermercados, la reducción diaria depende de la actividad que realicen, como changarines reciben propinas. Aquellos que tienen la buena suerte y logran ser aceptados como repartidores o descargadores pueden tener un sueldo fijo.


" Yo vivía con mis abuelos, yo tuve que empezar a ayudar en casa. Mi abuela me levantaba temprano para eso, era como si me corriera, me decía "no te vas a quedar dormido anda a trabajar"" Tenía 7 años.


" Cuando yo no le daba toda la plata se enojaba, empezó a cambiar mas todavía, me pedían plata para la comida y después me negaban un plato de comida"


" A veces tenía miedo si no hacía plata, porque si no llevaba plata me reprochaban o no me daban de comer, no te lo has ganado me decía".


Fuente: http://tq.educ.ar/tq03024/informacion.htm


Creo que es necesario que los gobiernos adoptaran medidas inmediatas y efectivas para eliminar las formas de trabajo infantil ya que los niños deberían ir al colegio y formarse para un futuro y no estar trabajando en condiciones desfavorables. Me parece que además de dañarse físicamente en ciertos casos, también son afectados mentalmente.
Diariamente vemos chicos trabajando en las calles o pidiendo monedas, es por esto que deberíamos hacer algo desde nuestro lugar, por mas mínimo que sea para poder solucionar este problema. ¿Pero que?... ¿denunciarlos? ¿Llamar a la policía? ¿Cuál es realmente la solución?

La discriminación de discapacitados

Entre las múltiples dimensiones en las que se expresa la discriminación de las personas con alguna discapacidad, hay algunas extremadamente graves y que pueden revertirse con políticas públicas y estrategias de concientización y sensibilización adecuadas.

Así, la discriminación educativa afecta, según la ONG Acceso Ya, al 85% de los alumnos con discapacidad que hay en la Ciudad de Buenos Aires, los cuales no pueden integrarse a las escuelas públicas por la falta de rampas, aulas y baños apropiados.

La violencia arquitectónica sigue afectando a los discapacitados en muchos edificios públicos y estaciones. En las calles ha habido progresos, pero todavía el mal estado de las veredas y la ausencia de semáforos para ciegos crea impedimentos para la circulación de los discapacitados. Por su parte, es de esperar que los colectivos incrementen el número de unidades capaces de transportar a personas en sillas de rueda.

Además de los problemas de accesibilidad, los discapacitados son víctimas de discriminación laboral. Poco menos de dos millones de discapacitados se estima que están desempleados. Si bien ha ido creciendo el número de empresas que emplean a personas con alguna discapacidad, todavía es muy fuerte el prejuicio que lleva al rechazo de sujetos que pueden adaptarse plenamente a diferentes puestos de trabajo, brindando resultados normales.

En este terreno se necesita que se desplieguen campañas públicas de concientización y de promoción del empleo de personas con alguna discapacidad. Además, hay que dotarlos de instrumentos para su inserción. Un ejemplo de esto último es el centro de capacitación informática gratuito abierto a partir de un convenio entre la OEA y Microsoft, destinado a promover la inclusión digital de los discapacitados.

Las instituciones públicas deben, para garantizar la igualdad de oportunidades, proporcionar herramientas que reviertan la discriminación que hoy padecen los discapacitados en ámbitos como el de la educación, el transporte y el trabajo.

En los ámbitos educativo y laboral, así como en el transporte, perduran impedimentos que afectan a las personas discapacitadas. Políticas públicas adecuadas y campañas de concientización deben ir revirtiendo este cuadro.

http://www.clarin.com/diario/2007/02/17/opinion/o-04001.htm

Como ya se menciono en el articulo, la gente discapacitada es fuertemente discriminada no solo en cuanto a la educacion en las ecuelas por la falta de rampas y baños especializados, sino que también en el ámbito laboral.
Las personas discapacitadas son aquellas "que poseen alguna restricción o ausencia -debida a una deficiencia- de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser” humano".(http://www.agenciacta.org.ar/article8753.html)
Si bien es cierto que hay diferentes tipos y grados de discapacidad, esta “restricción o ausencia de la capacidad”, no significa que las personas que la padecen estén totalmente descalificadas para realizar algunas actividades administrativas, por ejemplo.
Creo que el Estado que es quien debe crear los espacios laborales para las personas con discapacidad haciendo cumplir el cupo laboral, pero además me parece que aparte del estado, la gente no debería dejarlos de lado.

martes, 1 de julio de 2008

EXCUSAS PARA NO EMPEZAR UN TRABAJO

La siguiente nota salió publicada en Revista Pan y Circo, Año 6, nº 51, p. 20. y me la acercó el Profesor Mariano Gaudio.

Me gustaría ver sus opiniones al respecto.

“El vago argentino tiene grandes excusas para no trabajar. Hasta hace poco, tras la crisis económica y el desempleo hacían que en Argentina conseguir trabajo sea una bendición, por lo que debía cuidarse en todos sus detalles (el currículum, la entrevista inicial, la vestimenta y el cumplimiento del horario estipulado por la empresa contratante). De aquellos días, seguramente muchos recuerden las largas colas de gente con diarios en la mano esperando una oportunidad, rezando por un llamado, festejando el haber tenido éxito en cada una de las etapas de selección o llorando los fracasos. Recuperado parcialmente el empleo, la experiencia de las consultoras se vio modificada.
Hoy no existe tanta demanda como en esos tiempos que parecen lejanos y hay postulantes que se dan el lujo de rechazar cuanta oferta se le haga, impartiendo las más imaginativas excusas o demostrando alta resistencia psicológica al esfuerzo laboral. Veamos algunas excusas: “No te llamé porque ya sé lo que me vas a decir […], la verdad es que me iba a presentar. Fui al lugar, hay un mostrador, una persona de seguridad, no te miento, fui. Pero no tenía dónde dejar el auto, di dos vueltas, y lo dejé en la calle. Iba a entrar a la empresa, pero… Mirá, no voy a empezar el trabajo porque la empresa no tiene estacionamiento”. Una consultora aseguró que reciben todo tipo de excusas y algunas realmente insólitas. Desde “nunca me avisaron que hoy tenía que empezar” hasta les cortan el teléfono porque conocen el ID de la empresa. También algunos dicen “no me gustó la cara del dueño”. La licenciada Viviana Rossi recuerda que un desempleado le dijo: “No puedo empezar a trabajar porque me tengo que ir de vacaciones” y otro que le aseguró “no encontré la calle”. A la vez recordó otra de las excusas más insólitas que le tocó escuchar: “una mujer me dijo que no iba a trabajar porque le quitaba tiempo para cocinar”. Adriana Di Medio, a cargo de selección de Marcelo Alvarez y Asociados SRL, confesó que no puede olvidar una de las excusas que le han interpuesto para abandonar un trabajo recién iniciado: “una promotora en un supermercado comenzó un trabajo y al día siguiente faltó. Me llamó el supervisor y me dijo que me comunicara con ella porque había fallecido la madre. La llamo a la casa y me atiende una mujer. Le pregunto por la chica y ahí se me ocurrió preguntarle de paso con quién tenía el gusto de hablar. Me dijo: soy la mamá. Esta chica vino después, para dar la baja, y no me pidió disculpas. Yo le di mis condolencias”, dijo. La licenciada afirmó que tiene que ver con la educación, que fue empeorando con los años.
El vago argentino no quiere trabajar y no hay excusa que sirva para cambiar la situación. Si no quiere hacerlo es porque está cómodo donde está y seguramente no lo necesita como lo dice”.

lunes, 9 de junio de 2008

RESPONSABILIDADES

En nuestra sociedad el trabajo es casi siempre una relación social.
Uno trabaja con otros, en una empresa, en un colegio.
Para otros, uno es "empleado", "usado", que no casualmente es su sinónimo.
Otros trabajan para uno, uno es "empleador", "usador".
El producto del trabajo es para otros.
Lo que compramos está hecho por otros.

Es muy raro que el trabajo sea solamente lo que hago yo para mí. El otro está siempre presente en el trabajo y cuando el otro está entramos en el horizonte de la ética:

¿CÓMO ME COMPORTO? ¿QUÉ RESPONSABILIDADES TENGO?

Me gustaría hablar entonces sobre nuestro comportamiento y responsabilidades ante algunas situaciones.

Conocemos algunas de las condiciones en las que trabaja mucha gente:

- EN NEGRO
- EXCESIVAS HORAS
- SUELDOS MUY BAJOS
- MAL TRATO
- TRABAJO PELIGROSO

Todas estas condiciones tienen como contracara que otra persona obtenga un beneficio: más dinero.

No es un problema "del gobierno" y "los empresarios", es decir, algo lejano a nosotros, que solo podemos mirar desde lejos y lamentarnos "¡qué barbaridad!".

Aunque nos pueda parecer lejano y fuera de nuestro ámbito, todos nosotros directa o indirectamente contribuimos a apoyar y mantener estas condiciones de trabajo de millones de personas. Veamos de qué maneras.


1) COMO EMPLEADORES: intentando obtener los máximos beneficios a cualquier costo, no sólo en una empresa, sino por ejemplo cuando contratamos a alguien para que limpie y cocine en nuestra casa.

¿Estamos dispuestos a pagar un salario más alto aunque eso signifique resignar el poder comprar el último modelo de celular? ¿Nos vamos a aprovechar de la situación de una persona que no tiene otro remedio que aceptar el trabajo de limpiar el baño de una casa ajena, para pagarle lo menos posible?

2) COMO CONSUMIDORES: Dedicamos gran cantidad de tiempo y de trabajo en averiguar qué ropa está de moda, cuál es el mejor destino para ir de vacaciones y con qué vino combina mejor tal comida.
¿Por qué no averiguar bajo qué condiciones se fabrica la ropa que compramos, cómo afecta el turismo a las economías originarias de los lugares donde vacacionamos, cómo viven los que cosechan las uvas con las que se hac el vino que tomamos?
De las cosas que compramos ¿Por qué no exigimos que estén fabricadas por trabajadores bien pagos, en condiciones adecuadas?
¿Por qué estamos dispuestos a pagar más por el mismo producto de una marca que por el producto de otra basándonos solamente en el prestigio del mismo y no en cómo una u otra empresa trata a sus trabajadores?

¿Por qué no compramos tapados de piel si involucra la muerte de un animal, pero sí compramos ropa donde está en juego la vida de las personas?
Algunas de las conocidas marcas de ropa que están denunciadas en la justicia por contratar talleres con trabajadores en situación de semi-esclavitud son:

Mimo, Gabucci, Kill, Tucci, Chocolate, Martina Di Trento, Yagmour, Ona Saez, Cueros Crayon-Cueros Chiarini, Claudia Larreta, Portsaid, Awada-Akiabara, Normandie-Nmd, Muaa, Puma, Topper, Adidas, Duffour.


3) COMO CIUDADANOS: cuando no ejercemos presión política ninguna para que no se repriman las protestas legítimas de los trabajadores. Cuando no nos interesa informarnos sobre lo que está pasando, ni elevar nuestra voz para que no suceda.

Un ejemplo de nuestra desinformación es la situación de los ajeros de Mendoza, que relató hace poco Osvaldo Bayer en los siguientes términos.

"Son los más ignorados de estas tierras, e informé cómo se rebelaron porque la gigantesca empresa rural Campo Grande, de Adrián Sánchez, no depositó los descuentos jubilatorios durante doce años. Esas mujeres y hombres de manos como raigambres y ajadas hasta el extremo decidieron la protesta, formaron una columna frente a la enorme propiedad rural. Allí fueron desalojados por orden de la fiscal de turno Liliana Giner, en algo habitual en la historia mundial de los desposeídos: no se detuvo a los patrones estafadores del bolsillo humilde sino que se apaleó a los eternamente estafados. Los palos uniformados de la Justicia argentina fueron dados con todo gusto. Hubo rostros ensangrentados de obreras embarazadas y cabezas y espaldas apaleadas como bolsas. Esto fue en noviembre pasado. Ahora se informó que acaba de morir uno de los que levantaron la voz de protesta. El delegado Juan Carlos Erazo, en el hospital donde estaba internado por los golpes recibidos hace más de cuatro meses, perdió la batalla para siempre. Juan Carlos Erazo. Por algo será. Por protestar; el arma eterna de los proletarios. Sí, era pobre, y eso hay que tenerlo en cuenta cuando se sale a la calle. Pobre que protesta, pobre que la paga caro. La empresa no reincorporó a los delegados despedidos. No cumple la orden de blanquear la empresa con toda la peonada en negro."

¿Qué responsabilidad nos cabe en esto? Como mínimo informarnos. Si estas cosas pasan y se permiten y siguen pasando, es porque nadie dice nada. A los trabajadores pobres se les pega porque a nadie le importa. Y eso es lo que duele.

jueves, 22 de mayo de 2008

REALIZAR Y REALIZARNOS


En la vida adulta, el trabajo ocupa la mayor parte del tiempo del día y en muchos casos tenemos un trabajo o una actividad al que dedicamos casi toda nuestra vida.



Pero no solamente ocupa mucho tiempo el trabajo que hacemos, sino que termina formando parte de nuestra identidad. "Soy maestro, soy médico, soy jardinero, soy policía, soy empresario, soy artesano".


De qué voy a trabajar, qué es lo que voy a hacer, va a implicar qué es lo que voy a ser.


Esto pasa porque lo que hacemos, nuestra obra, es en parte nosotros y nosotros somos en parte nuestra obra. Como le pasa al pintor, el cuadro es en parte él y él es en parte el cuadro, lo mismo pasa con todos los trabajos aunque no haya un producto tan claro como un cuadro.


Por eso es muchas veces muy difícil saber a qué nos vamos a dedicar, qué vamos a estudiar después del colegio, porque es una elección que muchas veces tiene que ver con lo que vamos a hacer y con lo que vamos a ser.


Independientemente de la elección que cada uno tome, hay algunos puntos importantes para tener en cuenta a la hora de realizar y realizarnos trabajando.


1- Siempre se puede cambiar de trabajo en cualquier momento de la vida si uno siente que no está satisfecho con lo que está haciendo.

El médico puede volverse escritor, el maestro empresario, el policía puede hacer decoración de tortas y el almacenero poner un bar en una playa. Seguramente hay alguna actividad que no conocemos o que no nos animamos a realizar, que nos va a hacer más felices, donde nos vamos a encontrar más a nosotros.

2- Está bueno crear espacios propios si uno cree que no se siente cómodo en ninguno de los disponibles.

El trabajo es siempre modificación de lo que existe, está en su naturaleza misma el inventar, el abrir nuevos espacios y realizar actividades distintas. Si sentimos que no encontramos el espacio donde hacer lo que queremos, ¿por qué no crearlo? ¡Llevará mucho trabajo!

3- Es muy importante preguntarse periódicamente si uno cree en lo que hace.

Detener, aunque sea un momento, la rutina casi mecánica de la mayoría de los trabajos y preguntarse si estamos dispuestos a afirmar y defender lo que estamos haciendo y sus consecuencias. El político, debería hacerlo, el fabricante de armas debería hacerlo, el vendedor debería hacerlo, el juez debería hacerlo, el profesor debería hacerlo.


¿Es esto lo que yo quiero ser? ¿A quién afecta lo que hago?


¿Soy capaz de defender el producto de mi obra?


jueves, 24 de abril de 2008

EN EL CAMPO, LAS ESPIGAS


Entre otras cosas que salieron a la luz con el último conflicto del campo, hubo voces que se levantaron para denunciar la situación de los trabajadores que desempeñan sus tareas en el oficio rural.

Algunos datos que difundió Clarín, interesantes para analizar:

Hay solamente 325.000 trabajadores registrados de 1.300.000 que trabajan en el campo.
Esto quiere decir que un millón de personas no tienen obra social cuando se enferman, aportes jubilatorios para cuando lleguen a viejos, asignaciones familiares para sus hijos y familias, ni están bajo la protección del Estado o los sindicatos.

El sueldo promedio de los empleados de todo tipo en blanco fue de $1.900 el año pasado, pero en el campo el sueldo promedio fue de $1.100 y más de la mitad de los trabajadores ganaron menos de $900.

El trabajo de niños y mujeres para tareas pesadas es también muy común en las actividades agrícolas, sobre todo en el norte argentino, donde hay grandes plantaciones yerbateras, algodoneras y tabacaleras.

La semana pasada hubo un allanamiento en algunas quintas productoras de huevos de gallina, a pocos kilómetros de Buenos Aires. Allí, inmigrantes bolivianos eran obligados a trabajar jornadas de 14 horas junto con sus hijos para poder cumplir con la producción, bajo condiciones de salubridad intolerables. Por las noches todo el lugar era electrificado para que no pudieran escapar.

Sería bueno preguntarnos quién se preocupa por esta gente.
¿Los empresarios del campo? Ellos son los que mantienen a sus empleados en estas condiciones.
¿Los gobernantes? No parecen dispuestos a regular una actividad que puede llevarlos a pagar un costo político muy caro.
¿Los otros argentinos?

No se escucha el eco de las cacerolas cuando los pobres bajan la cabeza y siguen trabajando.

domingo, 6 de abril de 2008

LO QUE LLEVAMOS PUESTO



El viernes 4 de abril Clarín publicó una pequeña nota en la que entre otras cosas se podía leer lo siguiente:




"La policía bonaerense allanó un taller textil clandestino que funcionaba en la localidad de Haedo, en el partido de Morón, donde 15 ciudadanos bolivianos indocumentados eran obligados a trabajar y a vivir en el lugar condiciones infrahumanas."




"En el lugar se secuestraron 5 máquinas de coser, 6 máquinas overlock, una mesa de corte de tela, gran cantidad de etiquetas de afamadas empresas, unas 700 prendas listas para ser comercializadas y 160 rollos de telas de color azul."




Lejos está de ser la primera vez que se descubre algo así. Desde hace más de dos años que esta práctica salió a la luz pública y muy poco es lo que se ha hecho para erradicarla. En octubre de 2006 el Fiscal Federal Patricio Evers recibió un informe de La Unión de Trabajadores Costureros y la cooperativa La Alameda que da cuenta de la ilegalidad existente en la producción de las prendas de las siguientes marcas: Mimo, Gabucci, Kill, Tucci, Chocolate, Martina Di Trento, Yagmour, Ona Saez, Cueros Crayon-Cueros Chiarini, Claudia Larreta, Portsaid, Awada-Akiabara, Normandie-Nmd, Muaa, Puma, Topper, Adidas, Duffour.


Para deslindar responsabilidades las empresas no contratan directamente a los costureros ni son los dueños de los talleres clandestinos. Ellos "mantienen sus manos limpias" porque contratan los servicios de talleres textiles independientes de sus empresas, que son los que hacen el trabajo sucio.


Algunas de las formas comunes de esta explotación cotidiana son extensas jornadas de trabajo, pago a destajo y por prenda, pago en negro, reclutamiento mediante engaños, superexplotación abusando del altísimo nivel de vulnerabilidad social de los costureros y sus familias; situaciones de semiencierro o de reducción a la servidumbre; exposición a afecciones pulmonares como la tuberculosis, alimentación precaria y situaciones de intimidación bajo diversas formas.


Está clara la responsabilidad directa que cabe a los dueños de los talleres y por supuesto a las empresas que comercian con ellos simplemente para bajar un poco más sus costos y poder subir sus márgenes de ganancias. También es bastante clara la responsabilidad del Estado que no cumple con su papel de regulador del trabajo, haciendo valer los convenios colectivos, regulaciones sobre salubridad, empleo en blanco, los derechos establecidos en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales.


Pero si bien estos 3 actores (dueños de los talleres textiles, empresas que compran el resultado de este trabajo conociendo sus condiciones, Estado) son claramente responsables, ¿qué sucede con los consumidores?


La pregunta ética siempre debe estar referida a nosotros, antes que demonizar a un tercero, no porque éste no tenga responsabilidad, sino porque en general resulta un movimiento para ocultar nuestra propia incumbencia en el asunto.


¿Acaso tomamos un momento en averiguar cómo fue hecha la ropa que vestimos? ¿O preferimos presentarnos ignorantes frente a las vidrieras de los shoppings, simples consumidores que no deben preocuparse por estos temas?


Recuerdo cómo hace unos meses los consumidores se pudieron poner de acuerdo para no comprar tomate y esa acción hizo que el precio bajara y fuera accesible nuevamente. ¿A nadie se le ocurre que puede hacerse algo similar con alguna marca de ropa, exigiendo que produzca en condiciones adecuadas para los trabajadores?


Otra posibilidad es elegir seguir como hasta ahora, sin que nos importe cuánto malestar, cuánta pobreza y cuánto maltrato llevamos puestos para estar a la moda.